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La verdadera causa de la opresión

  • La posmodernidad sociológica, es decir aquellos valores que se han inculcado y adoctrinado en la gente a través de la educación y los medios de comunicación como el tema de la igualdad, el ecologismo, la ideología de género, los derechos de los animales, la defensa de las minorías y los colectivos LTGB, etc… se han embarcado en una misión muy loable; tratar de acabar con la opresión. Pero la cuestión es ¿Entienden correctamente las causas de la opresión?.
Por: Jorge Dorta
Les voy a contar una historia. Yo tengo una amiga que es muy hippie, que hace ceremonias de ayahuasca y todas esas cosas. Un día mi amiga viajó a la selva peruana, a un retiro espiritual con un chamán de la zona y estuvo allí varias semanas. Quedó impresionada con el chamán, con su sabiduría ancestral, con su manejo de las plantas, de los espíritus, de los «habitantes» de la selva y de los otros mundos. Pero hubo una cosa que la perturbó profundamente; la forma poco «evolucionada» con la que el chamán trataba a los animales domésticos. Eso era algo que ella no podía comprender. ¿Como aquel hombre podía hacer daño a un gato para espantarlo?. Como una persona aparentemente «evolucionada» podía hacer daño, o no ser todo amor y comprensión con los animales, era algo que ella no podía entender.

Lo mismo podemos decir y preguntarnos de los marxistas, ya que el neomarxismo es una ideología muy popular entre los millenials y los postmodernos. El marxismo se basa en la premisa de que la opresión viene dada porque una clase dominante posee la propiedad de los medios de producción. El marxismo, como el postmodernismo, tiene su parte de verdad, como todo. ¿Pero esa es la verdad más completa y profunda que podemos encontrar? Me parece a mi que no.

Es cierto que la clase dominante tiende a poseer y concentrar los medios de producción, y que ese poder económico le otorga influencia política, pero eso no es consecuencia del libre mercado ni de nada material sino de algo inmaterial, es decir las relaciones de poder que permite truncar las reglas de juego a favor de uno a través del cabildeo y la influencia política. Es decir, si queremos entender bien el poder de la clase dominante no podemos limitarnos a analizar las condiciones materiales y visibles sino también las inmateriales e invisibles, es decir aspectos sociológicos, psicológicos, antropológicos, etc…

Si bien el neomarxismo intenta tener en cuenta estos factores, tiene todavía un despiste considerable. Así si el marxismo comete el error de fijarse solo en los aspectos materiales, el neomarxismo comete el error de desechar y negar completamente el determinismo o condicionamiento económico que es la hipótesis de que la evolución de las sociedades está gobernada o fuertemente condicionada por factores económicos y tecnológicos. Los neomarxistas niegan que las estructuras sociales estén fuertemente condicionadas por factores económicos y el modo de producción y este, a su vez, determinado por la tecnología. Para ellos es todo un rollito cultural de opresión.

Pero volvamos ahora al pensamiento postmoderno, igualitarista y antiopresor. Su muy loable lucha contra la opresión parte de un planteamiento erróneo; generalmente miran a la historia y ven  sociedades en la que los valores pluralistas, igualitarios, solidarios, ecologistas, de respeto a los animales, etc… no están presentes. Automáticamente asumen que cuando esos valores no están presentes es porque han sido maliciosamente suprimidos por las jerarquías dominantes en esa sociedad; el heteropatriarcado opresor, el imperialismo, el capitalismo, el machismo, el colonialismo o cualquier otro -ismo que se te ocurra. Piensan que, de forma normal y natural, todos los individuos poseerían valores ecológicos, pluralistas, de solidaridad y de igualitarismo radical  si no fuera porque poderes opresores y controladores aplastaron esos valores y los tienen subyugados.
Como esos valores son la excepción, tanto en la actualidad como en la historia, asumieron que una fuerza o fuerzas de opresión masiva (o un grupo de ellas) han estado presentes desde el principio de la humanidad y todavía siguen operando en la actualidad bajo diferentes formas, y por tanto su misión en la vida, como salvadores del planeta y la raza humana es luchar y acabar con la marginalización, la discriminación, el machismo, la homofobia y las múltiples formas de esclavitud. Una tarea difícil pero desesperadamente urgente a pesar de la fuerte y constante oposición por los poderes establecidos (que curiosamente son los mismos que fomentan esos valores postmodernos a través de su control del sistema educativo y los medios de comunicación, por si no te habías dado cuenta).
Bien, esta es una de las razones por las que a mi amiga le perturbó tanto la actitud del chaman peruano. ¿Como era posible que aquel Chamán no compartiera sus valores postmodernos respecto al trato con los animales?.
Evidentemente yo que soy canario no voy a negar fuerzas opresivas, ni colonialismo, ni grupos y conflictos de intereses, ni cloacas del Estado, ni el libro del Príncipe de Maquiavelo, ni la manipulación mediática, ni las ciencias políticas, ni el imperialismo, ni las dinamicas de las relaciones internacionales. Fuerzas opresivas, haberlas haylas, eso está claro. Pero la cuestión es determinar cual es su causa y su origen.
Para el postmoderno actual la causa está clara; cuando en una sociedad los valores pluralistas, igualitarios y ecológicos no están presentes se debe a la existencia de una fuerza represiva y opresiva. Esta fuerza es generalmente el sexo masculino, la raza blanca, la cultura heteropatriarcal actuando a través de un colonialismo desenfrenado y junto a una ideología particular – generalmente alguna versión del imperialismo/capitalismo o alguna clase de fundamentalismo religioso – y en base a prejuicios (contra los gays, contra las mujeres, contra cualquier minoría oprimida).
Esta forma de pensar está detrás de la justificación pública de muchas políticas como la ideología de genero, las políticas de inmigración, etc, etc, etc … Ya sabemos que para el postmoderno su forma de ver el mundo es la única posible y la que emergería de forma natural (si no fuese porque existe una fuerza opresora causante de todos los males bla,bla,bla). El postmoderno ve victimas por todos lados y el ofendidito ve opresores por todas partes. Así la sana nalgada de un padre a su hijo se transforma en maltrato infantil y la libertad de expresión (del otro que no la suya) un valor a eliminar para no ofender a nadie.

El postmoderno se ha rebelado contra la racionalidad que caracterizó la era moderna. Así mientras el hombre racional moderno cometió el error de degradar a la categoría de infantil todo lo que no era racional porque pensaba que su visión racional era el culmen de la evolución humana, el hombre postmoderno comete el error de elevar a la categoría de post-racional todo lo que es pre-racional simplemente porque no es «racional».

Y es que los estados pre-racionales y post-racionales parecen similares e incluso idénticos, pero no lo son. Así el postmoderno elevará cualquier superstición primitiva y cualquier narcicismo infantil a la categoría mística y cualquier cosa irracional será glorificada como camino directo hacia lo divino. Esto es la falacia pre trans de la que habla Ken Wilber y esa es otra de las razones por la que el comportamiento del Chamán peruano con los animales perturbó tanto a mi amiga.

A ver si me explico; la mayor parte de la gente cree que la conciencia es algo lineal o algo que se desarrolla en una sola dirección. No es ni una cosa ni la otra. La mejor forma de entender esto es haciendo un paralelismo con la inteligencia. Al principio se pensaba que la inteligencia era una sola cosa, una sola medida, hasta que se descubrió que tenemos múltiples inteligencias; inteligencia social, inteligencia emocional, inteligencia racional, etc… pues con la conciencia pasa algo parecido.

Podemos decir que tenemos múltiples consciencias de la misma forma que tenemos múltiples inteligencias. Para no hacer el cuento muy largo vamos a reducir las conciencias a dos, la conciencia mística, de unión con el todo por un lado y la conciencia psicológica y social que determina nuestro grado de evolución, de desarrollo humano, de valores, de conciencia del mundo. Que tengamos un alto grado en una no quiere decir que tengamos que tener un alto grado en la otra, aunque esto seria lo deseable. Lo ideal sería desarrollar el máximo de conciencia mística a niveles máximos o muy elevados de conciencia psicológica y social, pero esto no siempre es así.

Mi amiga creyó que el Chamán, al tener una alto grado de conciencia mística, también tenia que tener un lato grado de conciencia psicológica y social y que los valores postmodernos (igualitarismo radical, feminismo, animalismo, pluralismo, etc… ) tenían que estar presentes de forma natural en un hombre tan desarrollado. Pero ya vemos que tener una alta consciencia mística no significa necesariamente que en el resto de «conciencias» esté igual de desarrolladas.

La visión postmoderna de la cosas tiene varios problemas. El primero es pero confunde lo que es con lo que le gustaría que fuera. El segundo es que, en su narcisismo, se cree el sumún, el culmen y el estado natural de las cosas cuando no lo es. En realidad es el sexto nivel de conciencia de los nueve identificados. Esto lo hace estar en guerra no solo con los niveles de conciencia por debajo de el sino también con los niveles que están por encima de el, que es incapaz de identificar y por tanto confunde.

El tercero es que en su visión del mundo de opresores y oprimidos pasa por alto el papel central que juega el crecimiento, el desarrollo y la evolución tanto en el ser humano como en las sociedades, algo que ha estudiado extensamente no solo la antropología sino sobre todo en la psicología evolutiva. La identidad moral humana crece y se desarrolla de acuerdo a una serie de etapas. Estas etapas difieren según el modelo, pero digamos que de nueve etapas el postmoderno estaría en la etapa seis como hemos dicho, es decir habría completado solo los dos tercios del camino, pero todavía le quedaría un tercio por evolucionar.

El postmoderno es un nivel de conciencia bastante avanzado pero que es muy malo en dar soluciones o arreglar nada como hemos dicho en otros artículos. Pero aun así este nivel es importante y necesario porque la exploración interior y la reconexión con el SER y lo emocional – tras la orgía racional de la modernidad – es algo necesario y un paso previo para acceder a niveles de conciencia superiores en los que se integran ambos aspectos, lo racional y lo emocional.

Pero vamos a simplificar el modelo y asumamos ahora solo cuatro etapas. Así el desarrollo moral, psicológico, de valores, etc… pasaría de egocéntrico a etnocéntrico, de etnocéntrico a mundocéntrico (que es donde están tanto la modernidad racional como la postmodernidad emocional) y de mundocéntrico a lo que algunos denominan como «integral» que agruparía los niveles superiores de conciencia hasta ahora identificados.
Así si miramos por ejemplo la esclavitud en la historia, para el pensamiento postmoderno se explicaría por la existencia de unos opresores que impiden la libertad pluralista, igualitaria y solidaria entre los pueblos del mundo y que explota a la mujer con un heteropatriarcado opresor. Pero si miramos la historia de la esclavitud, la razón por la que hace 2.000 años hubiera esclavitud no es porque existiera esa fuerza opresiva (que si que la hubo y que se llamaba Roma que se dedicaba a conquistar y esclavizar pueblos al contrario que Cartago cuyo modelo era el comercio pacifico), sino que simplemente la noción de una libertad solidaria e igualitaria entre los pueblos del mundo no había emergido. No estaba en ningún sitio, la conciencia mundo céntrica no había surgido todavía y no surgirá hasta 1700 años después.

Las tribus primitivas no eran un paraíso de igualdad y fraternidad universal, tenían guerras y muchas de ellas practicaban la esclavitud. Realmente crees que esa conciencia mundocéntrica pluralista existía cuando Moises tuvo que explicarle a la gente en sus mandamientos que matar a otro ser humano o acostarse con la mujer de otro era pecado, ¡imagínate si eran brutos! (egocéntricos). Crees que esa conciencia pluralista existía cuando había que matar y quemar a herejes y falsos creyentes en nombre de un supuesto Dios único y verdadero (etnocéntrico). Crees que esa conciencia existía cuando se discutía si los negros tenían o no tenían alma (etnocéntrico). Crees que esa consciencia existe de verdad hoy en día cuando se criminaliza a todo un genero diciendo que son maltratadores en potencia (generocentrico).

En realidad no fue hasta el nacimiento de la Edad Moderna, de la edad de la Razón y la Ilustración cuando se escribe por primera vez «consideramos que estas verdades son evidentes, que todos los hombres son creados iguales». (Si, fueron esos malditos radicales liberales y no los egoicos postmodernos los que desarrollaron la conciencia mundocéntrica, chaval). Cierto que anteriormente algunas personas, como Fray Bartolome de las Casas, condenaron la esclavitud pero la mayor parte de la gente todavía no había desarrollado esa consciencia, ni la desarrollará hasta muchísimo más tarde.

Y es que el postmoderno ofendidito cae en el infantilismo. Ya lo decía Pepe Mújica cuando explicaba que mientras enfermedad de la derecha no es el conservadurismo sino lo «reaccionario» – es decir, no el negarse a avanzar sino el querer retroceder – la enfermedad de la izquierda era el infantilismo, es decir confundir lo que es con lo que le gustaría que fuese. Así el postmoderno progre mitifica y divide infantilmente el mundo en  buenos y malos, incapaz de asumir su responsabilidad. Esto es muy cómodo, si el malo es el otro es el otro el que tiene que cambiar y yo puedo seguir quejándome cómodamente como un mimoso.

Repito, no niego que hayan abusos, opresión, colonialismo,… vivo en Canarias y lo veo cada día. Pero el problema es que el postmoderno solo ve una cara de la moneda. Le falta ver la otra y ese es el tabú de los tabues.

La otra cara es entender, como decía Erin Pizzey – una mujer activista en la lucha por los derechos de la mujer, escritora, fundadora de refugios para mujeres maltratadas y asistente social – que la violencia es reciproca, que la violencia es cosa de dos. Pizzey que nació en un hogar donde había violencia domestica nos dice,… con los años y con la edad me he dado cuenta de que mi madre tiraba la bomba y mi padre la hacia estallar. La visión de Pizzey es muy provocadora y ha sido objeto de amenazas de muerte y boicots debido a su investigación sobre la afirmación de que la mayoría de la violencia doméstica es recíproca, y que las mujeres son igualmente capaces de ser tan violentas como los hombres.

Pero quizás la frase más clara sea la de otra mujer Ayn Rand, escritora y filosofa rusa del siglo XX afincada en Nueva york, cuando afirmaba aquello de que llega un momento en el que el opresor no puede seguir oprimiendo sin la complicidad de la víctima.

Si ya se que me dirás que si el heteropatriarcado y la clase opresora, pero los vikingos elegían a sus propios jefes para ir a saquear otros pueblos,  no es que hubiese una clase opresora entre ellos. Si, ya se que me vas a decir que eso es el heteropatriarcado, pero las mujeres también participaban o por lo menos no se quejaban. Me cuesta imaginarme a Lagertha diciéndole a Ragnar Lodbrok que fuera a devolver el botín de donde lo había sacado si no quería irse a dormir al sofá. Y desde luego Lagertha no es la excepción, porque reinas poderosas han habido unas cuantas desde Isabel I de Inglaterra hasta Catalina de Rusia pasando por Isabel la Católica. Lo que quiero decir con esto es que cuando un pueblo está en un determinado nivel de conciencia elige un liderazgo acorde a ese nivel de conciencia.

Y ese es el tabú de los tabues, la Caja de Pandora,.. descubrir que no somos víctimas sino cómplices, y esa es precisamente la clave para cambiar y eliminar la opresión.

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