InicioNacionalLa obsesión por los trenes de larga distancia deja atrás al resto de la red ferroviaria española

La obsesión por los trenes de larga distancia deja atrás al resto de la red ferroviaria española

  • La inversión en líneas de alta velocidad quintuplica a la red tradicional ferroviaria en los últimos diez años, provocando una desigualdad evidente y falta de inversión en trenes de cercanías y media distancia.

El incidente del tren extremeño del comienzo del año ha reabierto el debate sobre el estado de la red tradicional de ferrocarril y el modelo escogido para la nación por los partidos políticos en su apuesta decidida por la alta velocidad. Únicamente así se explica que las inversiones públicas realizadas en la última década (2008-2018) destinadas a la alta velocidad se eleven hasta 31.414 millones de euros, mientras que a las vías por las que circulan los trenes de media distancia y cercanías solo se destinaron 6.388 millones, según datos de Adif. Este abandono de inversión también ha generado un parque de trenes anticuados, porque un tercio de las locomotoras de Renfe que cubren las líneas regionales tiene más de 30 años de antigüedad y desde 2006 no se ha vuelto a convocar un concurso para renovar el material. Además, la situación de las vías ferroviarias en Extremadura es ciertamente un lastre, porque da lugar a atrasos, trenes que rompen, entre otros problemas que avergüenzan e indignan a los usuarios con razones de peso, y sobre todo, a aquellos que son habituales.

Por ejemplo, en la entrada de Llenera en Badajoz faltan hasta tornillos y otros salen con facilidad en las vías. Pero como si fuera poco, las traviesas están podridas, algo que encima supone un peligro añadido para los pasajeros. Por lo tanto, es indudable que la precariedad y el atraso en la red ferroviaria española es una realidad incuestionable y un grave problema, debido a la falta de inversión y el desequilibrio de las inversiones en infraestructuras, que como consecuencia no permite ni restaurar los tramos afectados. Y lamentablemente esto no únicamente pasa en Extremadura, sino que ocurre en diferentes regiones del país.

 

Se debe detallar que para llegar al caos ferroviario extremeño se juntan diversas coyunturas. Una de ellas es la insuficiente inversión del Estado en la región, tan solo el 2,6% del total nacional. Aunque todas las demás tienen que ver con el modelo ferroviario. La red convencional de ferrocarril tiene más de 13.000 kilómetros frente a los 3.000 de la del AVE. Y otra que casi todas las inversiones van dirigidas a ampliar esta última. Cabe destacar, que el AVE se ha convertido prácticamente en un reclamo electoralista como la sanidad o las pensiones. No olvidemos, que todos los responsables de las comunidades autónomas, independientemente de su afinidad política, han exigido hasta el momento que el AVE pare en sus principales ciudades, independientemente de la población o los viajeros. Así pues, el orden de prioridades ha dejado atrás a los trenes y vías de cercanías y medias distancias.

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