InicioComunitat ValencianaEl PPCV, acomplejado por su pasado, no acaba de levantar cabeza a meses de las elecciones

El PPCV, acomplejado por su pasado, no acaba de levantar cabeza a meses de las elecciones

Los populares no se han despertado de su letargo tras la depresión de perder casi todas las instituciones tras la debacle electoral de 2015. En Alicante, Pepe Císcar está cuestionado

Los popualres valencianos están atravesando un auténtico vía crucis tras su derrota electoral en las elecciones locales y autonómicas de 2015. Pese a que el Consell tripartito, con sus escándalos y enfrentamientos en la presente legislatura, se lo ha puesto fácil para hacer oposición, lo cierto es que el PPCV está aletargado. Por si fuera poco, la moción de censura contra Mariano Rajoy, su renuncia del PP y el cambio de líder del partido (con Pablo Casado de presidente) ha dejado a Isabel Bonig y a Pepe Císcar (presidenta regional y presidente provincial en Alicante, respectivamente) fuera de juego por su apuesta por Soraya Sáenz de Santamaría. ¿Qué pasará ahora en Génova?.

El PPCV no termina de despertar de un largo letargo que tiene al partido “en coma”

Isabel Bonig, que había respaldado públicamente a Soraya Sáenz de Santamaría, se quita el “miedo” de encima y trata de retomar el papel de líder. Por su parte, Pepe Císcar, presidente provincial alicantino permanece en un segundo plano a la espera de lo que haga con él Génova

Los populares valencianos, con Isabel Bonig a la cabeza, habían perdido el pulso de la oposición. El batacazo electoral de 2015, que les condenó a una depresión política de la que todavía no han salido, supuso la pérdida de todo poder institucional en la Comunitat (únicamente conservaron la Diputación de Alicante) y el partido entró en una fase de letargo directamente proporcional a la pérdida de respaldo electoral.

El entusiasmo que un día suscitó el PP entre los valencianos se había esfumado casi de repente. La corrupción sí, pero pésimos dirigentes como Alberto Fabra también, habían esquilmado el respaldo del pueblo.

Y Bonig se defendía como podía. Con cierto complejo todavía salpicada por la corrupción y las primeras sentencias relacionadas con Gürtel o el ingreso en prisión de Eduardo Zaplana,  pero se defendía.

Aunque no los suficiente. El PPCV, preso de su pasado, no está ejerciendo bien la oposición. No lo ha hecho porque motivos suficientes han tenido para “matar” el tripartito del Botánico con inmensos escándalos permanentes entre las peleas de Ximo Puig y Mónica Oltra o los desmanes y varapalos judiciales de Vicent Marzà. Pero el tripartido sigue “vivo” pese a ello y con buenas expectativas electorales, luego algo ha hecho mal el PPCV.

Para colmo, llegaba la moción de censura, la dimisión de Rajoy y el proceso interno que elevaba al poder a Pablo Casado. Para colmo porque la presidenta del PPCV, al igual que el presidente provincial Pepe Císcar, habían dado apoyo a Soraya Sáez de Santamaria.

Sin embargo, Casado ha pensado “pelillos a la mar” y parece dispuesto a integrar a Isabel Bonig. Esto le ha dado nuevos bríos a la de Castellón que ha retomado la oposición después de meses sin ideas. No ocurre lo mismo con Pepe Císcar. El alicantino está anulado a la espera de lo que haga con él Génova y sintiendo la presión de César Sánchez.

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